Caso práctico de peritaje médico: cómo una valoración traumatológica cambió el resultado legal

Un peritaje médico bien estructurado puede modificar de forma decisiva una reclamación por daño corporal. En este caso práctico, una valoración traumatológica completa permitió identificar secuelas funcionales y perjuicios económicos que no estaban correctamente reflejados, logrando una revisión al alza de la indemnización y evitando un litigio prolongado.

Caso ficticio basado en práctica clínica real. Datos anonimizados.


El caso: cuando la oferta inicial no refleja el daño real

Paciente varón, 43 años, electricista industrial, que sufre un accidente de tráfico en motocicleta con impacto lateral.

Diagnóstico inicial:

  • fractura articular de tibia distal (pilón tibial)
  • lesión condral del astrágalo
  • rotura parcial del manguito rotador del hombro dominante

Tras dos intervenciones quirúrgicas y varios meses de rehabilitación, la aseguradora plantea una indemnización cerrada, basada únicamente en días de curación y una secuela calificada como “leve”.

El problema era claro:
👉 la oferta no reflejaba las limitaciones funcionales reales, ni el impacto laboral y económico del proceso.


Qué faltaba en el expediente inicial

Desde el punto de vista pericial, el expediente presentaba carencias habituales:

  • ausencia de una reconstrucción cronológica completa
  • valoración insuficiente de la función articular del tobillo
  • falta de correlación entre la lesión del hombro y las tareas reales del puesto
  • inexistencia de un análisis económico detallado

👉 Idea clave: un buen peritaje no añade “opiniones”, ordena lo clínico y lo jurídico.


Metodología pericial aplicada

El trabajo pericial se estructuró en varios pasos fundamentales:

1. Reconstrucción clínica y temporal

Se elaboró una línea de tiempo completa:
accidente → cirugías → rehabilitación → estabilización lesional.

Se revisaron pruebas de imagen completas (DICOM) —TC y RM— y no solo los informes resumidos.


2. Exploración funcional orientada al puesto de trabajo

La exploración se dirigió específicamente a las exigencias reales del trabajo de electricista industrial:

  • escaleras y trabajos en altura
  • bipedestación prolongada
  • uso de arneses
  • manejo de herramientas por encima de la cabeza

Se objetivó:

  • dolor mecánico y rigidez del tobillo
  • inestabilidad sutil en eversión–inversión
  • déficit de fuerza del hombro en abducción mantenida

Estas limitaciones no impedían toda actividad, pero incompatibilizaban tareas esenciales del puesto habitual.


3. Aplicación del Baremo 35/2015

Con la base clínica definida, se aplicó el Baremo de la Ley 35/2015, siguiendo su estructura:

  1. Perjuicio personal básico (lesión y secuelas)
  2. Perjuicios personales particulares (impacto funcional y pérdida de calidad de vida en actividades específicas)
  3. Perjuicio patrimonial (gastos y lucro cesante)

👉 Básico + particular + patrimonial = indemnización total

Las cuantías se actualizaron al año correspondiente, conforme a las tablas oficiales de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.
Este punto es crucial: dos informes iguales en años distintos no arrojan la misma cuantía.


Resultado del peritaje

El informe explicó de forma razonada por qué la secuela inicialmente considerada “leve” no era coherente con:

  • la afectación articular real
  • la necesidad de ortesis en determinados esfuerzos
  • la limitación funcional del hombro dominante

Además, se cuantificaron:

  • gastos médicos y de rehabilitación privada
  • costes de ortopedia y transporte
  • lucro cesante, con base en vida laboral y bases de cotización

Consecuencia práctica

En fase de negociación:

  • la aseguradora revisó al alza la secuela
  • reconoció perjuicios particulares no incluidos inicialmente
  • aceptó gastos previamente discutidos

El informe también sirvió para orientar una incapacidad temporal prolongada y valorar, si procedía, una incapacidad permanente total para la profesión habitual, dejando claro que el grado laboral es una decisión administrativa o judicial, aunque se base en la misma evidencia clínica.

👉 Una pericial clara abre la puerta a mejores acuerdos y menos litigio.


La importancia del método y la objetividad

En sede judicial, la prueba pericial está regulada por la Ley de Enjuiciamiento Civil. El perito debe actuar con objetividad e imparcialidad, ratificar su informe y explicar el fundamento de cada conclusión.

En este caso, la claridad metodológica, la trazabilidad de los datos y la correcta referencia normativa fueron determinantes para que el conflicto se resolviera sin necesidad de llegar a juicio.

👉 Norma y método: el binomio que hace creíble un informe pericial.


Para terminar

Este caso ilustra cómo un peritaje médico traumatológico bien planteado puede cambiar el enfoque y el resultado de una reclamación, al traducir hallazgos clínicos en conclusiones claras y cuantificables.

Si necesitas una valoración pericial rigurosa, adaptada a tu situación clínica y laboral, puedes solicitar una revisión inicial del caso.