Baremo 35/2015: cómo se calcula la indemnización por daño corporal

El Baremo de la Ley 35/2015 es el sistema legal que se utiliza en España para calcular la indemnización por daños personales (lesiones temporales, secuelas o fallecimiento). Establece criterios objetivos, tablas y fórmulas actuariales que permiten cuantificar el daño corporal de forma homogénea y previsible, teniendo en cuenta tanto el impacto personal como el económico.

¿Qué es el Baremo 35/2015?

El Baremo es el marco legal que traduce un daño personal en una indemnización económica. Está regulado por la Ley 35/2015 y se aplica de forma obligatoria en accidentes de tráfico.

Su finalidad es clara:

A igual lesión y circunstancias similares, una base de cálculo equivalente.

Aunque nació para el ámbito del tráfico, su estructura se utiliza como criterio orientador en otros daños personales, cuando los tribunales consideran que permite una reparación más justa y completa.La reforma de 2015 supuso un cambio relevante: mejoró de forma notable la protección económica, especialmente en grandes lesionados, con incrementos medios que se cifraron en torno al 50 % en fallecimiento y 35 % en secuelas, según datos difundidos en su momento por el propio Gobierno y medios generalistas.

¿Cómo se calcula una indemnización con el Baremo?

Para entender de dónde sale la cifra final, conviene pensar en el Baremo como un sistema de tres bloques acumulativos.

1. Perjuicio personal básico

Es la base indemnizatoria por el mero hecho del daño:

  • días de curación
  • secuelas
  • fallecimiento

Este bloque se determina mediante tablas oficiales, según el tipo de lesión y su duración o puntuación.

2. Perjuicio personal particular

Introduce incrementos en función de las circunstancias individuales de la persona lesionada, como por ejemplo:

pérdida relevante de calidad de vida
limitación de la autonomía personal
necesidad de ayuda de tercera persona
adaptación de vivienda o vehículo

Este apartado permite ajustar la indemnización a la realidad concreta del afectado.

3. Perjuicio patrimonial

Refleja el impacto económico del daño y se divide en:

  • Daño emergente: gastos médicos, rehabilitación, ortopedia, desplazamientos, etc.
  • Lucro cesante: ingresos dejados de percibir o pérdida de capacidad de ganancia futura.

Para el cálculo del lucro cesante se utilizan tablas actuariales, que tienen en cuenta la edad, los ingresos y la expectativa laboral.

Idea clave:
Perjuicio básico + perjuicio particular + perjuicio patrimonial = indemnización total.

Ejemplo práctico (simplificado)

Imaginemos una fractura compleja de tobillo que deja una secuela funcional.
El Baremo:

  1. Parte de la puntuación de secuela (perjuicio básico).
  2. Añade factores particulares si existe, por ejemplo, pérdida relevante de calidad de vida o necesidad de ortesis.
  3. Suma gastos acreditados y, si procede, lucro cesante si la limitación afecta al trabajo habitual.

El proceso siempre sigue el mismo esquema:
identificar el daño → aplicar tablas → ajustar por circunstancias → sumar impacto económico.

¿Dónde se consultan las cuantías del Baremo?

Las cuantías no son fijas.
Cada año se actualizan mediante resolución oficial de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, normalmente conforme al IPC.

Esto es fundamental:
La indemnización depende del año de actualización vigente en la fecha del siniestro, no del momento en que se realiza el cálculo.

¿Por qué fue tan importante la reforma de 2015?

Porque corrigió situaciones de infraindemnización históricas y ordenó aspectos clave como:

  • el cálculo del lucro cesante
  • los gastos futuros (ayuda de tercera persona, vivienda, vehículo, ayudas técnicas)

En la práctica, el Baremo actual no solo “sube cifras”, sino que ajusta mejor la indemnización al impacto real del daño en la vida personal y profesional.

¿Se aplica el Baremo fuera de los accidentes de tráfico?

De forma obligatoria, no.
Pero la jurisprudencia ha admitido su uso como referencia orientativa en otros daños personales (por ejemplo, en determinados supuestos laborales o sanitarios), cuando ayuda a una reparación más completa y técnicamente fundada.

No es una traslación automática, sino una herramienta técnica de apoyo.

En resumen

El Baremo 35/2015 es una herramienta potente, pero su correcta aplicación depende de cómo se describa y documente el daño. Una valoración médica rigurosa, una exploración funcional adecuada y una buena documentación económica marcan la diferencia en el resultado final.

Si necesitas una revisión inicial de tu caso o de la documentación disponible, podemos orientarte sobre el enfoque más adecuado y los pasos a seguir.